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D. Rafael del Riego y Flórez Valdés
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Rafael del Riego, el mito liberal 

“Soldados, la Patria os llama a la lid, juremos por ella, vencer o morir”. Casi todos los españoles hemos escuchado alguna vez estas estrofas del Himno de Riego, la canción que entonaron, en su campaña por Andalucía, las tropas sublevadas en Cabezas de San Juan, el 1 de enero de 1820, símbolo de la España liberal, convertida más tarde, en el trascurso de la Historia, en metáfora musical de la lucha que sostuvo el pueblo español contra el fascismo y el militarismo durante los años de la República y de la guerra civil.

Militar y político liberal español, fué uno de los grandes defensores de las libertades civiles en España, convirtiéndose en mártir de la represión política contra el liberalismo. Durante los seis años de gobierno absolutista de Fernando VII, se unió a la masonería. Posteriormente conspiró junto a otros liberales para reinstaurar la Constitución de 1812.

Rafael (José María Manuel Antonio) del Riego y Flórez Valdés nació en Tuña (concejo de Tineo / Asturias), el 7 de abril de 1784, en el seno de una familia hidalga, de nobles apellidos pero de escasos recursos, aunque en ella su padre, don Eugenio Antonio del Riego Núñez, Administrador General de los Correos del Principado y literato distinguido, había reunido una gran biblioteca. Su madre: Flórez Valdés

Como descendiente de la línea varón de la Casa de Cabo de Río, cosa esta de la que jamás dejaban de hacer alusión a tan rancia estirpe añadida a lo de " hijosdalgo notorios de casa y solar conocidos, armas poner y pintar ", Rafael recibiría una esmerada educación y seria destinado a formar parte de la Milicia.

Tras graduarse por «Leyes y Cánones» en la Universidad de Oviedo en 1807, se trasladó a Madrid, donde se alistó en la Guardia de Corps. Con la invasión francesa de España, en abril de 1808, el general Murat, por haber desobedecido sus órdenes, le confinó en Aranjuez, de donde logró escapar sin dificultas. Se fugó hacia Asturias, donde su padre había sido nombrado miembro de la Junta Suprema de Asturias.
Presentación




Iniciada la Guerra de la Independencia, el 8 de agosto de 1808 ascendió a capitán en la división del general Acevedo y al poco tiempo fue nombrado su ayudante. El 10 de noviembre de 1808 tomó parte en la batalla de Espinosa de los Monteros (Burgos), en la que las tropas españolas sufrieron una importante derrota y, tratando de proteger y salvar la vida del general, fue hecho prisionero el 13 de noviembre de 1808 y después deportado a Francia, donde conoció las teorías liberales más radicales. Cuando fue liberado, entró en contacto con la masonería en Francia. Viajó también por Inglaterra y Alemania, y en 1814 regresó a España, reincorporándose al ejército con el grado de teniente coronel. Juró la Constitución de 1812 ante el general Lacy antes de que fuera derogada por Fernando VII.


En 1819 se reunió en Andalucía un ejército destinado a sofocar la sublevación de las colonias en América, y restablecer allí el dominio colonial español, que las rebeliones de los criollos habían eliminado. Riego estaba al mando del 2º batallón asturiano. Varios oficiales habían decidido aprovechar aquella ocasión para volver a instaurar la Constitución de 1812 que había sido abolida nada más volver Fernando VII. Riego, uno de los comprometidos con el movimiento, se alzó en Las Cabezas de San Juan (Sevilla) el 1 de enero de 1820 y allí arengó a los suyos con una proclama, al parecer redactada por Alcalá Galiano. El descontento de las tropas por las condiciones en que iban a ser enviadas a América (en una flota poco fiable) facilitó el éxito del pronunciamiento. Por esto, fue llamado El Héroe de las Cabezas.

Mientras tanto, Fernando VII reclamaba ayuda extranjera para eliminar las trabas al restablecimiento del absolutismo. En diciembre de 1822, en el Congreso de Verona, la Santa Alianza decidió que una España liberal era un peligro para el equilibrio europeo y se encargó a Francia la tarea de restablecer la monarquía absoluta. El 7 de abril de 1823, un ejército francés, conocido como los Cien Mil Hijos de San Luis, al mando de su primo el Duque de Angulema cruzó la frontera por el Bidasoa*.

Riego marchó a Cádiz, donde se sumó a la mayoría liberal de las Cortes Generales para organizar la resistencia y votar la incapacidad del monarca, intentó reorganizar la resistencia en Andalucía, en calidad de General en jefe del III Cuerpo de Ejército, e hizo frente a los franceses. El 14 de septiembre, durante la llamada «batalla de Jódar» (Jaén) fue derrotado y malherido. Al día siguiente fue traicionado, abandonado por sus tropas y hecho prisionero en La Carolina (Jaén); trasladado a Madrid se le formó un simulacro de consejo de guerra. Pidió perdón y clemencia al rey, en una carta publicada por la Gaceta de Madrid, pero todo fue en vano y fue declarado culpable de alta traición, por haber sido uno de los diputados que había votado por la incapacitación del rey. 

La detención del general Del Riego se llevó a cabo después de la derrota de Jódar y el general, con unos veinte de sus hombres, anduvo algún tiempo errante por las montañas hasta llegar a la Villa de la Torre de Pedro Gil. Allí, un vecino de Vilches, llamado López Lara, lo condujo al cortijo que hoy lleva su nombre y que antiguamente se llamó Vaquerizones. Mientras descansaba fue delatado y detenido por los guardias realistas y autoridades de Arquillos. Desde este lugar fue conducido a La Carolina y posteriormente le trasladaron a Madrid, donde se le juzgó el día 5, y el 7 del mismo mes de noviembre de 1823 fue ahorcado en la Plaza de la Cebada de Madrid.

El 7 de noviembre de 1823 Riego, fue llevado en un serón arrastrado por una mula hacia el patíbulo situado en la Plaza de la Cebada y ejecutado por ahorcamiento, y posteriormente decapitado y descuartizado, algo innoble para tal personaje.
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